Las oficinas de Revlon México son un reflejo de las tendencias actuales en el ámbito corporativo, donde la flexibilidad y la personalización son claves para optimizar los espacios de trabajo. Este proyecto se centra en la creación de un espacio de trabajo personalizado, enfocándose en crear un entorno que favorezca tanto el trabajo remoto como la interacción física, con la necesidad de espacios que fomenten la identidad y comunidad empresarial.
El espacio se organiza en tres zonas diferenciadas: una destinada al personal fijo con vistas privilegiadas, otra dedicada al personal flexible que promueve la colaboración y una última para reuniones privadas.
El diseño interior está inspirado en los productos de la marca y en la cultura mexicana. La paleta de colores cálidos, que remite al maquillaje —producto principal de Revlon— y a elementos tradicionales como el barro y el tezontle, establece un lienzo neutro que permite que el color sea protagonista, los acabados en tonos negros y grises en pisos y muros aportan una base sólida que contrasta con el plafón, cuyo diseño geométrico estriado, vertical y vanguardista, se convierte en el eje visual del proyecto. Este plafón no solo resalta la marca, sino que también guía la mirada a través de las líneas verticales del muro, creando una conexión armoniosa entre el espacio y la identidad de Revlon.
La selección de materiales y colores sigue el mismo principio de contraste: la base monocromática de los acabados en gris y negro se ve interrumpida por acentos vibrantes inspirados en las tonalidades del maquillaje, como los rojos, naranjas, rosas y morados, estos se aplican de manera sutil en tapicerías, mobiliario e iluminación, generando un ambiente acogedor que se aleja de los espacios corporativos tradicionales, los detalles de iluminación, como los plafones de colores vivos y la iluminación indirecta, son esenciales para separar y definir áreas dentro de la oficina, creando ambientes cálidos que promueven el bienestar de los usuarios.
En cuanto a la distribución y la geometría del espacio, la introducción de curvas en elementos como la iluminación radial, los acabados del piso y la carpintería, suaviza las líneas rectas del edificio, creando un flujo dinámico y fluido entre los diferentes sectores.
El mobiliario de las áreas de trabajo fue reutilizado, mientras que el nuevo mobiliario, especialmente en las zonas de descanso recuerda a las brochas de maquillaje, un guiño a los productos emblemáticos de la marca.
Las transiciones en los acabados del piso y la sinuosa forma del plafón ayudan a diferenciar los distintos usos de los espacios, generando una distribución coherente y orgánica.
Por último, el color del plafón en las áreas abiertas no solo tiene una relación directa con la identidad de Revlon, sino que también está acompañado por un diseño de iluminación inspirado en la aplicación de sus productos. Focos en espejos tipo “vanity”, utilizados para la aplicación de maquillaje, iluminan las salas de juntas, mientras que luminarias lineales y oblongas en áreas comunes evocan las pasarelas, delimitando de manera sutil pero eficaz el espacio de trabajo.
Este enfoque integral del diseño refuerza la marca mientras fomenta un ambiente de trabajo flexible, innovador y comprometido, brindando un espacio único en su tipo.