En el corazón del pintoresco Valle Poniente, se erige majestuosa una residencia que fusiona la elegancia arquitectónica con la imponente belleza natural de la Sierra Madre y el cañón de La Huasteca.
Este impresionante proyecto residencial de cuatro plantas se distingue por un juego de dos dobles alturas entrelazadas que no solo le otorgan una notable fluidez espacial, sino que también invitan a contemplar la magnificencia de su entorno a través de grandes ventanales y a una terraza-mirador ubicada en la azotea, enmarcando el entorno natural de las montañas que se encuentran a su alrededor.
Al adentrarnos en esta impresionante residencia, nos encontramos en la planta baja una amplia sala en tonos neutros, un acogedor comedor y un bar de doble altura que crean un ambiente perfecto para la vida social. Además, la cocina y los servicios agregan funcionalidad y comodidad a los espacios.
Ascender a la planta alta nos conduce a una estancia familiar, además de tres recámaras perfectamente diseñadas que invitan al descanso y la privacidad, con una vista impresionante.
Mientras que en el sótano, una sala de televisión y una terraza que se fusiona con el jardín y la alberca proporcionan un espacio inmejorable para el descanso y el esparcimiento, permitiendonos contemplar el paisaje montañoso que enmarca este refugio de arquitectura, conectandonos con la naturaleza.
Los materiales naturales y los acabados de la fachada son un fiel reflejo de la esencia de esta casa suburbana junto a la montaña. La piedra, la madera y el mármol se entrelazan para crear un entorno sereno y acojedor.
En definitiva, esta casa no solo es un ejemplo de diseño innovador y elegante, sino que también representa la perfecta simbiosis entre la arquitectura contemporánea y la belleza natural que la rodea.