Nacido en Durango el 30 de mayo de 2003, este joven arquitecto concibe su disciplina como un equilibrio entre lo existente y lo nuevo, su enfoque parte de una idea central: intervenir los espacios sin perder su esencia, integrando lo funcional, lo sensible y lo personal, como señala, “cada espacio es una oportunidad de proponer algo nuevo sin perder la esencia de lo que ya existe”.
Como arquitecto recién egresado, busca desarrollar propuestas que no solo resuelvan necesidades, sino que generen emociones y conexiones con las personas, considera que el lenguaje arquitectónico puede transformar espacios en experiencias memorables.
Convencido de que la arquitectura no se construye únicamente desde lo técnico, sino también desde la sensibilidad, ha nutrido su formación con actividades artísticas y culturales. Esta visión le permite observar el contexto social y ambiental desde una perspectiva más amplia, enriqueciendo su proceso creativo.
Su interés por el diseño, la fotografía y las herramientas digitales surge como una vía para explorar distintas formas de representación, en estos medios experimenta con la luz, la composición y la percepción, elementos que posteriormente traslada a la arquitectura como parte fundamental de la experiencia espacial.
Actualmente impulsa CLAVE MORSE ARQ, una plataforma visual que refleja su trayectoria y aspiración de consolidar su propio despacho.
Entre sus participaciones destaca el Premio Interceramic, donde desarrolló una propuesta de carácter escultórico que evocaba una cueva, mediante un recorrido gradual, la luz natural guía la experiencia hacia una roca central, mientras el concreto aparente responde al clima cálido y húmedo.
Su pensamiento se resume en una frase: “Entender la esencia del objeto es tener el objeto mismo; es dominarlo y transformarlo”.